Día de muertos
Visitar nuestro país durante los meses de octubre y noviembre significa ser parte de una de las experiencias más especiales del año
El Día de Muertos una celebración donde las calles se pintan de naranja con las flores de cempasúchil, a la par que se inundan de catrinas, música y ofrendas.
Lejos de ser una fecha de tristeza, esta tradición honra la memoria de quienes ya no están mediante coloridas expresiones culturales y gastronómicas que reflejan la identidad de nuestro país, cuna originaria de este ritual tan famoso alrededor del mundo, y que este 2026 coincide en el calendario con el México GP.

Esta festividad trata principalmente sobre compartir, honrar y recibir de vuelta a quienes más amamos. Es especial porque durante una noche nos convertimos en anfitriones de las personas que han fallecido, pero cuyo espíritu regresa para un gran banquete, y si algo amamos los mexicanos es recibir con cariño a los que nos visitan.

Ese es también el concepto principal de la ofrenda: formar un lugar donde nuestros visitantes puedan vincularse con los vivos, y disfrutar la comida que tanto les gustaba. Montarla no sólo significa llenarla de comida y flores, sino homenajear a través de ella a nuestros seres queridos mediante un rito tan espectacular como entrañable.

A pesar de la intimidad que sostienen, las ofrendas no se limitan solamente al hogar de los mexicanos, sino que son expresiones artísticas con cabida en todas partes donde exista un sentimiento de memoria, porque toda hospitalidad comienza con un gesto.

Este concepto se manifiesta de forma integral en el diseño, el interiorismo, las experiencias, la propuesta gastronómica y de bebidas para este año en la carrera, porque recibir es un acto sagrado, y nuestra forma de dar la bienvenida no nace del protocolo, sino del corazón: de ofrecer lo que somos, de abrir el espacio y el alma a quienes nos visitan. 

Dos grandes fiestas se encuentran para convivir y enseñarnos que se puede vivir a 300 km/h, pero siempre hay un espacio para la pausa, la celebración del presente, y el recuerdo que se mantiene vivo, porque tanto en un Gran Premio como en una ofrenda, lo que permanece no es únicamente el momento vivido, sino la emoción que despierta la forma en que recibimos a nuestros invitados y la huella que dejamos en su memoria. 

Cada hospitalidad se convierte así en una ofrenda viva, un espacio que se recorre y se habita. La flor que guía el camino, la luz que invita a entrar, los colores que celebran la vida, y los aromas y los sabores que evocan recuerdos. Es una experiencia dedicada a la belleza de compartir y recordar el legado de quienes dejaron huella en los circuitos y una invitación a vivir la hospitalidad como un ritual de bienvenida, donde lo efímero y lo eterno convergen en un mismo lugar.
¿Qué hacer durante Día de Muertos?

1. Recorrer un campo de Cempasúchil

Pocas imágenes representan mejor la llegada del Día de Muertos que el intenso color naranja del cempasúchil, una flor que durante siglos ha acompañado los rituales dedicados a nuestros seres queridos que ya no están.

Su nombre proviene del náhuatl cempasúchil, que significa “veinte flores” o “flor de veinte pétalos”, y su presencia en esta celebración no es casualidad. De acuerdo con la tradición, su color y aroma ayudan a guiar a las almas durante su regreso al mundo de los vivos.

Durante octubre y noviembre, distintos espacios de la Ciudad de México se llenan de estas flores, pero una de las experiencias más especiales es visitar los campos de cultivo de Xochimilco, donde podrás caminar entre las flores, conocer a los productores locales, descubrir cómo se prepara una de las protagonistas de nuestras ofrendas, conseguir la fotografía perfecta para recordar tu viaje y conocer el trabajo de quienes mantienen viva una tradición agrícola que forma parte de la identidad de la capital.

2. Disfrutar el Gran Desfile de Día de Muertos

Este desfile se ha convertido desde 2016 en una razón para sacar a los mexicanos de sus casas gracias a las catrinas gigantes, carros alegóricos, marionetas monumentales, alebrijes, danzantes tradicionales y una unión familiar como pocas.

Recorre las calles de Reforma y el Centro para observar los disfraces más coloridos en otra actividad que no tiene costo, pero sí muchos recuerdos gratos.

3. Visitar Mixquic

San Andrés Mixquic es un pueblo originario de la Ciudad de México ubicado al sureste, a 40 kilómetros del Centro Histórico, y el mejor momento para visitarlo es justamente en Día de Muertos.

El motivo es que esta localidad ofrece una verdadera experiencia para aquellos que anhelan conocer a fondo el Día de Muertos.

Su momento más famoso es “la Alumbrada”, cuando el panteón se llena de veladoras, flores de cempasúchil y ofrendas para recordar a quienes fallecieron, una experiencia única que debes vivir si vienes al México GP.

También podrás conocer más sobre los ritos ancestrales y la gastronomía mientras descubres las calles decoradas en uno de los sitios que ostentan mayor conexión a esta celebración.

4. Probar el pan de muerto

¡Disfrutar el pan de muerto es un auténtico placer que es imposible pasar por alto!

Desde recetas sencillas hasta platillos rellenos con crema pastelera, chocolate, guayaba y hasta cenizas, probar esta creación mexicana es un punto que debes marcar sí o sí en tu lista.

Si eliges dar un paseo en bicicleta, o simplemente caminar por la CDMX, visita las panaderías que veas alrededor, pues cada una tiene un sabor distinto que ofrecer, y un método de preparación único que seguramente se adaptará a tu paladar, pero cuidado, porque una vez que pruebes esta delicia, será difícil dejar de querer más.

5. Vivir una noche de leyenda en Mixquic

Sube a una trajinera durante la caída de la noche y prepárate para escuchar una historia que ha acompañado a generaciones de mexicanos.

En los canales de Xochimilco se presenta cada año “La Llorona en Xochimilco”, un espectáculo que combina música, danza, teatro y la tradicional leyenda de una mujer cuyo lamento, según cuenta la historia, puede escucharse entre los canales en busca de sus hijos.

La experiencia ocurre sobre las trajineras y aprovecha la oscuridad, los canales y el paisaje de Xochimilco para crear una atmósfera completamente distinta a la que encontrarás durante el día. Mientras avanzas sobre el agua, actores y músicos reconstruyen una historia que cobra significado especial durante Día de Muertos.

Dedica una luz a quien sigue iluminando tu camino 🕯️

Este año queremos rendir homenaje a nuestros seres queridos que ya partieron, pero siguen iluminando nuestro camino. Durante la carrera, todas estas luces se unirán en una gran ofrenda para celebrar juntos su memoria.

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